Lo De Hoy - El trabajo de reconstruir Estados Unidos

El trabajo de reconstruir Estados Unidos

Cada semana se pueden ver nuevos elementos de prueba que indican que la crisis de desempleo de EU es mucho más profunda y sistémica de lo previsto, sin embargo, Washington no parece estar dispuesto o es incapaz de hacer algo al respecto.
Por Fareed Zakaria 10/06/2011 - 0 comentarios Categoría: Internacional

Los temores acerca del déficit presupuestario y el clima político disfuncional han paralizado a las personas de ambos lados del espectro político. Según Mohamed El-Erian, director ejecutivo de bajo perfil de PIMCO, el resultado es que Estados Unidos está caminado como un “sonámbulo” en su mayor crisis.

Alrededor de 24 millones de estadounidenses están desempleados o subempleados (estos últimos, en puestos de trabajo a tiempo parcial que promedian los 19 mil dólares, la mitad del salario medio). Si estas personas no encuentran trabajo pronto, perderán habilidades, hábitos de trabajo y estarán desempleados de forma permanente, lo que implica graves consecuencias no sólo para sus familias, sino también para la comunidad y el país. 

Y si el crecimiento de empleo no mejora de manera significativa, los ingresos fiscales se mantendrán bajos, los costos de desempleo aumentarán y el déficit se disparará más allá de las proyecciones actuales.

Todavía tenemos la esperanza de que, de alguna manera, el problema se vaya a resolver por sí mismo, pero eso no sucederá. Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal, explicó esta semana que la economía ha pasado por la peor crisis financiera y el colapso del sistema inmobiliario más profundo desde la Gran Depresión. De hecho, el problema es aún peor. 

El crecimiento del empleo se ha estancado desde el año 2000. Si no fuera por la burbuja de crédito e inmobiliaria, esta crisis del empleo se hubiera revelado mucho antes.

Estamos en un mundo nuevo para los trabajadores estadounidenses. El cambio tecnológico y la globalización permiten a las empresas conseguir una mayor producción con menos trabajadores. 

Los mercados emergentes ofrecen millones de trabajadores calificados para producir los mismos productos a una fracción del precio al cual producen los trabajadores estadounidenses. 

La Oficina de Estadísticas del Trabajo señala que desde 1947 hasta el 2000, el crecimiento de la productividad se correlaciona con el crecimiento del empleo. 

Desde el año 2000, se han ido distanciando. La productividad ha aumentado, mientras que el empleo ha disminuido. El economista Michael Spencer, ganador de un Premio Nobel, ha concluido que en Estados Unidos el crecimiento y el empleo se desviarán en el futuro.

¿Esto significa que estamos estancados en un futuro de bajo crecimiento y bajo empleo? No, pero la crisis es estructural, y tenemos que conocer su alcance y urgencia. “Apagar la alarma y cubrirse la cabeza con una manta no es una solución”, dice El-Erian.

Las preocupaciones de los republicanos sobre el gasto del gobierno en el largo plazo son comprensibles, pero una reducción del mismo en el corto plazo resultará en un aumento del desempleo y un crecimiento más lento. 

El presidente Obama habla sobre los puestos de trabajo, pero parece estar demasiado paralizado para hacer algo ambicioso que ayude a crearlos. Incluso Bernanke dijo esta semana que no hay mucho que pueda hacer acerca del lento crecimiento y la trayectoria de alto desempleo por la cual atravesamos. ¿Acaso nos hemos convertido todos en fatalistas?

De hecho, podríamos adoptar algunas medidas que logren impulsar la creación de empleos, muchas de ellas con un efecto limitado sobre el déficit. De forma inmediata, Washington tiene que encontrar la manera de emplear a los millones de trabajadores cuyos puestos de trabajo desaparecieron con la caída del mercado inmobiliario. 

La forma más sencilla de ayudar a estas personas, y al país, sería a través de la creación de un banco de infraestructura nacional para reparar y reconstruir la infraestructura de Estados Unidos que está en ruinas y, según el Foro Económico Mundial, se encuentra en el rango número 23 a nivel mundial y que, hace tan solo diez años se encontraba por debajo del sexto lugar.

El líder de la mayoría Eric Cantor le ha restado importancia a esta propuesta a modo de estímulo, pero si los republicanos hicieran a un lado la ideología verían que en realidad es una oportunidad para impulsar dos de sus ideas favoritas: la privatización y la eliminación de los fondos destinados a fines específicos-.

Estados Unidos construye su infraestructura de una manera muy socialista; el gobierno financia, construye y opera casi en su totalidad. En muchos países de Europa y Asia, el sector privado desempeña un papel importante en el financiamiento y operación de carreteras, autopistas, ferrocarriles y aeropuertos, así como otros recursos públicos. 

Un banco de infraestructura nacional crearía un mecanismo por el cual la participación del sector privado podría ser posible aquí también. Sí, se involucraría un poco de dinero público, principalmente a través de la emisión de bonos, pero estos proyectos, con enormes beneficios a largo plazo, podrían ser llamados inversiones, no gastos.

Un banco de infraestructura nacional también abordaría un reclamo legítimo de la fiesta de té – de los fondos destinados a fines específicos. Una de las razones por las cuales el gasto federal ha sido ineficiente se debe a la distribución de dinero por parte del Congreso de una manera que tiene sentido político, pero que es ineficiente económicamente. Un banco de esta infraestructura tomaría las decisiones utilizando el análisis de costo-beneficio, en un sistema meritocrático, en lugar de basar las decisiones en el clientelismo y la fantasía.

El país necesita mucho más: un renacimiento de la fabricación, haciendo hincapié en la capacitación técnica y programas de aprendizaje; medidas agresivas para promover esas industrias que están en auge, como el entretenimiento y el turismo, la expansión de reciclaje, hacer más eficiente el proceso de patentes, más visas para que los inmigrantes calificados decidan quedarse y crear empresas y puestos de trabajo. Esto debe formar parte de un plan nacional de trabajo que el presidente Obama debe establecer pronto. 

Pero empieza con algo que pueda tener un impacto inmediato y ponga a la gente a trabajar la reconstrucción de Estados Unidos.

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(c) 2011, The Washington Post Writers Group

 

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